Rolando Chuaqui Kettlun

(Santiago de Chile 1935-1994)

El 22 de abril de 1994, falleció nuestro Decano, maestro y amigo Profesor Rolando Chuaqui Kettlun.

El Profesor Chuaqui nació en Santiago de Chile en 1935. Ingresó a la Universidad de Chile en donde se tituló de Médico-Cirujano en 1960. Mucho antes de su graduación se enfrentó a los problemas del conocimiento y diagnóstico médicos. Percibió entonces que éstos estaban intrínsecamente relacionados con los conceptos de probabilidad y posibilidad. Tanto le apasionó este tema que le dedicó el resto de su vida.

En busca de respuestas a las interrogantes que le plantearan sus estudios, se incorporó al Grupo de Lógica y Metodología de la Ciencia de la Universidad de California-Berkeley, programa interdisciplinario de los departamentos de matemáticas y filosofía al que fue aceptado condicionalmente ya que no tenía estudios formales en ninguna de esas áreas.

En 1965 obtuvo su doctorado presentando una tesis titulada “A Definition of Probability based on equal likelihood”.

Una vez doctorado regresó a Chile donde iniciaría una intensa actividad en pro del desarrollo de la ciencia, particularmente la matemática, que a la sazón era prácticamente inexistente en el país. Fue nombrado catedrático en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile en donde se desempeñó como Encargado de Investigación.

En 1969, a raíz de conflictos internos de esa Facultad, debió renunciar y emigrar a la Pontificia Universidad Católica de Chile. Luego de una estadía en el Institute for Advanced Studies de Princeton, en 1970, regresó a la Universidad Católica a hacerse cargo del Decanato de la recientemente creada área de Ciencias Exactas, que comprendía los Institutos de Matemática, Física y Química. Sin lugar a dudas su mayor contribución en este cargo fue la creación del Programa de Post-grado en Ciencias Exactas (PEPCE), primer programa de doctorado en matemática del país.

Durante este período trabajó incansablemente para atraer matemáticos activos a la Universidad Católica y enviar jóvenes promisorios a estudiar en centros desarrollados. Al mismo tiempo atrajo a un grupo de alumnos para formar el Grupo de Lógica de la Facultad. Dirigió tres tesis doctárales y diez tesis de Magíster en este tema.

A lo largo de su carrera fue profesor visitante innumerables veces, destacan la UCLA (1967), Princeton (1970), U. de Sao Paulo (1971 y 1982). U. C.-Berkeley (1973-74), U. Estadual de Campinas (1976, 77 y 78), Stanford (1984), San José State U. (1986-89). Recibió las becas Fulbright (1961), OEA (1962-64) y Guggenheim (1984).

En 1968 fue nombrado el primer presidente del Consejo Asesor para América Latina de la Association for Symbolic Logic, organización de la que fue consejero en 1973. En su calidad de presidente del Consejo Asesor organizó en Santiago el Primer Simposio Latinoamericano de Lógica Matemática dando inicio a una serie de Simposios que, desde entonces, se realizan cada dos o tres años. Esta actividad ha servido también para desarrollar los estudios de lógica en toda Latinoamérica y estableció contactos que aún perduran entre los lógicos de la región.

La maciza obra matemática de Rolando Chuaqui se puede dividir en cuatro áreas de interés:

El tema de su tesis doctoral, Fundamentos de la Probabilidad, ocuparía la mayor parte de su fecunda actividad de investigación a lo largo de casi treinta años.

Desarrolló una intrpretación original de la probabilidad basada en los conceptos de posibilidad y verdad lógica, que explica tanto los usos epistémicos como los usos en teorías científicas de la probabilidad y que captura las intuiciones originales de los fundadores del cílculo de probabilidades.

Las dos ideas principales para esta definición son las de sucesos equiprobables y una concepción posibilista de la causalidad.

Junto con su trabajo en fundamentos de la probabilidad, Chuaqui se preocupó por las aplicaciones a la teoría de la decisión, a la medicina y al derecho. Ellos son también el origen de su interés en las próximas áreas de investigación.

El segundo tema de investigación de Rolando Chuaqui es el estudio de las álgebras Cardinales y medidas invariantes. Obtuvo resultados sobre la caracterización de conjuntos de medida nula por medio de traslaciones. Últimamente se le había encomendado preparar la nueva edición del libro capital en este tema, Cardinal álgebras, de Alfred Tarski.

El tema en el que mostró más interés en el último tiempo fue el análisis no-estándar. Además de ser la herramienta matemática básica de su trabajo en Fundamentos de la Probabilidad, trabajó junto a Patrick Suppes en problemas de fundamentos del análisis infinitesimal. En particular, desarrollaron un sistema de cálculo en una variable que tiene una prueba finitaria de consistencia basada en el teorema de Herbrand.

Además de los temas anteriores, durante toda su carrera Chuaqui trabajó paralelamente en los Fundamentos de la Teoría de Conjuntos. En esta área hizo importantes contribuciones al estudio de la teoría impredicativa de clases para las que desarrolló la técnica de “forcing” y la teoría de modelos internos.

Junto a su trabajo matemático se interesé por algunos temas de filosofía de la ciencia. De hecho todo su trabajo en matemáticas tiene una inspiración filosófica. Entre los temas abordados están una visión Platonista de la matemática, la estructura de las teorías científicas y más recientemente el análisis de los argumentos escépticos.

Rolando Chuaqui no se destacó sólo como científico y gestor del desarrollo matemático nacional, Rolando era un hombre de grandes cualidades humanas. Su fecunda labor en tantos campos pudo realizarla gracias a una capacidad de trabajo extraordinaria. Solía estar horas frente a su computador escribiendo ya sea trabajos matemáticos, informes o notas de clase. Su forma de descansar consistía simplemente en cambiar de tema.

Consciente del papel de líder que tenía que desempeñar en el ambiente académico, pudo superar su naturaleza tímida para convencer a las autoridades de la importancia de la ciencia en el desarrollo del país y poner en práctica los numerosos proyectos en los que participó.

Era una persona extremadamente amable y sencilla. Su puerta siempre estuvo abierta para recibir a todo aquel que necesitara hablarle, desde la autoridad más importante, al alumno novato y al funcionario más modesto.

Profundamente católico, su fe no se basaba en su gran capacidad intelectual ni en su conocimiento doctrinario, sino en una convicción casi ingenua. Para él, ésta era una Verdad que no necesitaba de justificación.

Creemos que su liderazgo dentro de nuestra Facultad marcó un camino que nos permitirá continuar con su labor a pesar de la enorme pérdida que ha significado su partida.

Por Renato Lewin, Pontificia Universidad Católica de Chile.

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